Que un perro me siga la vista al pasar a su lado,
que el aroma de un fósforo recién apagado se cuele por mi nariz,
que la gente me sonría y no se extrañe cuando la tenga de frente.
Que el frío de la noche no sea el mismo que te trajo hasta acá,
que mis manos dejen de temblar cuando se aproximen a tu cara.
Aveces no hay espacio para los lamentos,
otros días, es lo único que tenemos, sin embargo,
seguimos ahí,
¿por qué?
porque el cariño es más fuerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario