lunes, 12 de noviembre de 2012


"Querido hijo:

Sé que has estado muy ocupado este último tiempo, que tienes mil asuntos que atender en tu cabeza, y mucha gente a la que debes de responder, pero ya no aguanto más, necesitas saber esto.
Hace mucho tiempo, tu abuelo me habló sobre una roca. Esta roca no era cualquiera, simbolizaba el poder que tienen los que son como nosotros, ya sabes, diferentes. Él decía que aquella roca poseía un elixir en su interior, capaz de deshacer cualquier maldición que sufra quién logre llegar a él, siempre y cuando fuera como nosotros. ¿Dónde está el problema? te preguntarás.
No es tu culpa, ni mía, ni de él, ni de quién esté tras tus pasos, la roca jamás se podrá romper.
Te escribo para que estés listo, eres joven aún, pero en cualquier momento la prueba puede presentarse ante tus ojos. La única solución que tuvimos con tu abuelo fue la de encarar, asumir nuestra condición y dar lo que tengamos, cosa que, por nuestra naturaleza, no nos cuesta tanto entregar, no por ser de fácil expresión, sino porque tenemos muy poco que ofrecer. 
Al decirnos diferentes, no digo mejores. Al decir especiales, digo únicos, no buenos. Somos dispensables, hijo, muchas veces intrascendentes, personas de reojo, de luz tenue e intermitente. La gente nos quiere cerca, pero una vez. La gente nos necesita sólo cuando quiere llorar. No estamos destinados a ser inmortales, mucho menos eternos. Buscamos la felicidad siempre, sin embargo, jamás lo hemos hecho en compañía de alguien distinto. Siempre terminamos solos, así fuimos redactados.
No quiero que te asustes o sufras al saber esto, de alguna manera te servirá para entender tu estado, y encontrarle la explicación a tu vacío o soledad.
Ahora lo sabes. Sorpréndete si llegaste lejos y lograste mucho, tal vez contigo la sangre logre cortarse y consiga firmar una nueva línea de vida. De todas formas, necesito que estés preparado, pronto será el día en que tu fuerza y tu capacidad de sobrellevar el peso de tus metas se presente ante tu puerta.
Recuerda, si llegas a fallar, siempre serás bienvenido con los tuyos.
Si sientes deseos de llorar, hazlo en silencio.
Si quieres gritar, grita acá, no allá. Que ellos no te vean, que no te escuchen.

Te quiere, tu padre."

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