Si tienes donde llegar, si no quedas solo, si alguien te sigue la huella a traspié, todo se vuelve más sencillo. Se encara con facilidad, el corazón no se acelera, sueñas, ríes y te tomas todo a la ligera, como si no fuera gran cosa. Todo lo demás se puede volver una pérdida aceptable cuando tienes un as bajo la manga.
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