¡Ni el poeta ni el astrónomo ni el del tiempo ni el mapa ni el argonauta ni Apolo, Google o Wikipedia tienen idea de lo que descubrí yo hace 485 días! El sol no "asoma" por el Este ni se "oculta" por el Oeste! ¡Ese es solo un truco de los astros para despistar a los hombres hambrientos de poder y sabiduría!
¡El sol está acá mismo, entre nosotros! Más desafiante aún, me juego la vida afirmando que la luz misma, la esencia más pura de la claridad y el reconfortante calor provienen de este país, de aquí, de Santiago de Chile! ¡Un puro color verde en micro me dejan frente a su incansable resplandor!
Tan afortunado seré, que por gracia del noveno zodiaco fui bendecido con su mirada y su arma, la cual desde el mismo cielo, bajó como alcatraz a desentrañar mis más inquietos deseos.
¡Dichoso aquél que sea capaz de mantener a la estrella más hermosa y majestuosa en su santo reino! ¡Dichoso aquél que se gane un lugar en el cielo junto a su destello armonioso y protector!
Dichoso, sabio y poderoso aquel que logre contar la historia de la diosa más hermosa que alguna vez haya pisado la Tierra.
Dichoso, sabio y poderoso aquel que pueda susurrarle canciones sin quemarse.
Dichoso, sabio y poderoso aquel que reclame con su alma el tesoro del amor.
Dichoso, sabio y poderoso aquel que muera por efecto de sus circunstancias.
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