No seré el mismo por miedo a caer en la trampa, aunque tal vez la trampa sea cambiar.
Quizás ya sea tarde, pero quiero abandonar sabiendo que la sudé.
El espejo del lunes me aguanta la llegada, a ver si me vuelve a encontrar con el viejo reflejo de la armonía, o que al menos, su cristal se encuentre limpio, para que otra persona se mire. Que permanezca tranquilo hasta entonces, que si no vuelvo, solo no quedará.
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