lunes, 6 de febrero de 2012

Dulce tango.

Yo te evoco, perdido en la vida,
y enredado en los hilos del humo,
frente a un grato recuerdo que fumo
y a esta negra porción de café.

¿Tras de qué sueños volaron?
¿En qué estrellas andarán?
Las voces que ayer llegaron,
y pasaron, y callaron,
¿Dónde están?
¿Por qué calle volverán?
Cuando llueven las noches su frío,
vuelvo al mismo lugar del pasado,
y de nuevo se sienta a mi lado,
templando la voz.
Y en el dulce rincón que era mío,
su cansancio la vida bosteza,
porque nadie me llama a la mesa de ayer,
porque todo es ausencia y adiós.

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